quinta-feira, 27 de dezembro de 2018

Un primer paso

Solo la colaboración internacional humanizará las migraciones

Inmigrantes hondureños detenidos en EEUU tras saltar la valla en Tijuana. 
 AP
La historia de la humanidad es el relato de una larga migración, un movimiento que se ha ido acelerando conforme lo permitían los medios técnicos. Entre 1820 y 1920, 60 millones de europeos cruzaron el Atlántico en busca de un futuro en América gracias a las mejoras en la navegación. Actualmente, según calcula la ONU, 258 millones de personas viven fuera de su país de nacimiento (el 3,4% de la población mundial), una cifra que, sostiene la organización, crecerá en los próximos años a causa de la desigualdad, el cambio climático, los conflictos, pero también la interconectividad que facilita los desplazamientos de personas. La migración es un fenómeno internacional, que solo logrará racionalizarse y, sobre todo, humanizarse en un marco global. Por eso, es bienvenido el pacto migratorio de la ONU, adoptado en diciembre por 165 países de los 193 que integran la ONU.


El documento representa solo un primer paso, que no instaura ningún derecho a migrar, sino que recalca los derechos humanos de todos los migrantes con independencia de sus papeles. También llama a que no sean detenidos sin motivo o a que los menores gocen de una protección especial, una absoluta necesidad que no está actualmente garantizada. El pacto no es vinculante, no obliga a ningún Estado firmante. Sin embargo, el acuerdo ha provocado protestas violentas, incluso ha llegado a romper el Gobierno de Bélgica y ha sido rechazado por Estados que le reprochaban ideas que ni siquiera incluía. Los principales países gobernados por nacionalistas, o que tienen una importante influencia ultraderechista, lo han denostado, entre ellos Estados Unidos, Australia, Italia, Hungría, Polonia o Austria. Sus argumentos, que tantos réditos electorales les han dado, se basaban casi siempre en informaciones falsas que, por eso mismo, resultaban casi imposibles de rebatir.

La UE se ha mostrado muy dividida en un tema que socava sus consejos y que ha creado una situación caótica en el Mediterráneo, ya que los Estados que deberían recibir a los barcos que han rescatado migrantes se niegan a acogerles, incumpliendo la ley y la lógica. Estados Unidos ni siquiera ha querido participar en las negociaciones, lo que no es de extrañar dado que su presidente, Donald Trump, se ha mostrado directamente cruel con los inmigrantes.

La historia enseña que la inmigración nunca se detiene y que las grandes crisis provocan enormes movimientos: la hambruna de la patata en Irlanda puso a un millón de personas en el mar (sin que hubiera que sufrir los miles de náufragos y ahogados que hoy día, con una tecnología muy superior, nos sobrecogen) y, al igual que la guerra de Siria provocó en 2015 una oleada de millones de personas en huida, la violencia, la pobreza y la sequía han desencadenado a finales de este año una caravana que ha recorrido Centroamérica hasta la frontera con EE UU. Un pacto migratorio mundial puede ayudar a controlar estas mareas humanas que, de todos modos, ya existen.

Esto no significa volver a situación en vigor durante el siglo XIX y una parte del siglo XX, cuando bastaba con no tener una enfermedad contagiosa para instalarse en EE UU o América Latina. Tampoco prevé que los inmigrantes, una vez instalados, puedan saltarse la ley del país en el que residen. Resulta especialmente irritante que un país como Estados Unidos, formado por emigrantes, e Italia, donde la emigración forma parte de su identidad y su cultura, encabecen el rechazo a un acuerdo contra un fenómeno sin el que no existirían.

Solo el trabajo conjunto entre los Estados que producen emigrantes y los que los reciben puede ayudar a racionalizar los flujos migratorios. La cooperación para mejorar las condiciones de vida de los países más pobres ralentizará, pero no detendrá el movimiento. Y es además lo deseable porque los países necesitan inmigrantes. Alemania acaba de anunciar que busca a 1,2 millones de trabajadores cualificados, mientras que la salud de la pirámide demográfica española depende de los que vienen de fuera. Como escribió el dramaturgo suizo Friedrich Dürrenmatt: “Tristes estos tiempos en los que hay que luchar por lo obvio”.



segunda-feira, 22 de outubro de 2018

Brazil’s Sad Choice - The New York Times - Opinion


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Oct. 21, 2018

A poster supporting the Brazilian right-wing presidential  candidate Jair 
Bolsonaro. CreditCreditMiguel Schincariol/Agence France-Presse — Getty Images

 Jair Bolsonaro is a right-wing Brazilian who holds repulsive views. He has said that if he had a homosexual son, he’d prefer him dead; that a female colleague in the Parliament was too ugly to rape; that Afro-Brazilians are lazy and fat; that global warming amounts to “greenhouse fables.” He is nostalgic for the generals and torturers who ran Brazil for 20 years. Next Sunday, in the second round of voting, Mr. Bolsonaro will most likely be elected president of Brazil.

Behind this frightening prospect is a story that has become alarmingly common among the world’s democracies. Brazil is emerging from its worst-ever recession; a broad investigation called Operation Car Washhas revealed wanton corruption in government; a popular former president, Luiz Inácio Lula da Silva, is in prison for corruption; his successor, Dilma Rousseff, was impeached; her successor, Michel Temer, is under investigation; violent crime is rampant. Brazilians are desperate for change.

Against this background, Mr. Bolsonaro’s gross views are construed as candor, his obscure career as a congressman as the promise of an outsider who will clean the stables and his pledge of an iron fist as hope of a reprieve from a record average of 175 homicides a day last year. An evangelical Christian, he preaches a blend of social conservatism and economic liberalism, though he confesses to only a superficial understanding of economics.

Sound familiar? He is the latest in long line of populists who have ridden a wave of discontent, frustration and desperation to the highest office in each of their countries. Not surprisingly, he is often described as a Brazilian Donald Trump.

Should he reach the presidential palace, one loser will be the environment, and specifically the Amazon rain forests, sometimes known as the lungs of the earth for their role in absorbing carbon dioxide. Mr. Bolsonaro has promised to undo many of the protections for the tropical forests to open more lands for Brazil’s powerful agribusiness. He has raised the prospect of withdrawing from the Paris climate agreement, scrapping the Environment Ministry and stopping the creation of indigenous reserves — all this in a country until recently praised for its leadership on protection of the environment.

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It is not only the “beef, Bible and bullet” message that has brought Mr. Bolsonaro to the fore. The popular Mr. da Silva remained a strong contender despite his imprisonment until the Supreme Electoral Court ruled in August that he was ineligible to run. For a substitute, the left-leaning Workers’ Party (P.T.) turned to Fernando Haddad, a former professor, education minister and mayor of São Paulo. Though Mr. Haddad survived the first round of voting, he has failed to overcome his party’s association with corruption and mismanagement, which has fed something of an “anyone-but-the-P. T.” spirit. Polls show him far behind Mr. Bolsonaro in the second round.
The choice is for Brazilians to make. But it is a sad day for democracy when disarray and disappointment drive voters to distraction and open the door to offensive, crude and thuggish populists.

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quinta-feira, 18 de outubro de 2018

Les Yeux des pauvres - Petits poèmes en prose : Le spleen de Paris

Ah  ! vous voulez savoir pourquoi je vous hais aujourd'hui. Il vous sera sans doute moins facile de le comprendre qu'à moi de vous l'expliquer; car vous êtes, je crois, le plus bel exemple d'imperméabilité féminine qui se puisse rencontrer.

Nous avions passé ensemble une longue journée qui m'avait paru courte. Nous nous étions bien promis que toutes nos pensées nous seraient communes à l'un et à l'autre, et que nos deux âmes désormais n'en feraient plus qu'une; - un rêve qui n'a rien d'original, après tout, si ce n'est que, rêvé par tous les hommes, il n'a été réalisé par aucun. 

Le soir, un peu fatiguée, vous voulûtes vous asseoir devant un café neuf qui formait le coin d'un boulevard neuf, encore tout plein de gravois et montrant déjà glorieusement ses splendeurs inachevées. Le café étincelait. Le gaz lui-même y déployait toute l'ardeur d'un début, et éclairait de toutes ses forces les murs aveuglants de blancheur, les nappes éblouissantes des miroirs, les ors des baguettes et des corniches, les pages aux joues rebondies traînés par les chiens en laisse, les dames riant au faucon perché sur leur poing, les nymphes et les déesses portant sur leur tête des fruits, des pâtés et du gibier, les Hébés et les Ganymèdes présentant à bras tendu la petite amphore à bavaroises ou l'obélisque bicolore des glaces panachées; toute l'histoire et toute la mythologie mises au service de la goinfrerie. 

Droit devant nous, sur la chaussée, était planté un brave homme d'une quarantaine d'années, au visage fatigué, à la barbe grisonnante, tenant d'une main un petit garçon et portant sur l'autre bras un petit être trop faible pour marcher. Il remplissait l'office de bonne et faisait prendre à ses enfants l'air du soir. Tous en guenilles. Ces trois visages étaient extraordinairement sérieux, et ces six yeux contemplaient fixement le café nouveau avec une admiration égale, mais nuancée diversement par l'âge.

Les yeux du père disaient : «Que c'est beau  ! que c'est beau  ! on dirait que tout l'or du pauvre monde est venu se porter sur ces murs.» - Les yeux du petit garçon : «Que c'est beau  ! que c'est beau  ! mais c'est une maison où peuvent seuls entrer les gens qui ne sont pas comme nous.» - Quant aux yeux du plus petit, ils étaient trop fascinés pour exprimer autre chose qu'une joie stupide et profonde. 

Les chansonniers disent que le plaisir rend l'âme bonne et amollit le coeur. La chanson avait raison ce soir-là, relativement à moi. Non seulement j'étais attendri par cette famille d'yeux, mais je me sentais un peu honteux de nos verres et de nos carafes, plus grands que notre soif. Je tournais mes regards vers les vôtres, cher amour, pour y lire ma pensée; je plongeais dans vos yeux si beaux et si bizarrement doux, dans vos yeux verts, habités par le Caprice et inspirés par la Lune, quand vous me dites : «Ces gens-là me sont insupportables avec leurs yeux ouverts comme des portes cochères  ! Ne pourriez-vous pas prier le maître du café de les éloigner d'ici  ? » Tant il est difficile de s'entendre, mon cher ange, et tant la pensée est incommunicable, même entre gens qui s'aiment  !   -  Petits poèmes en prose : Le spleen de Paris

terça-feira, 9 de outubro de 2018

O que é o fascismo? Perguntamos a pensadores da Itália, berço do movimento


Hitler e Mussolini fazendo saudação nazi-fascista, em foto de
1938; para pesquisador do fascismo, o maior perigo atual
é 'a democracia que se suicida' - Getty Images
Não é só no Brasil destes dias que o termo "fascismo" voltou a permear o debate político. Em países europeus como Hungria, Polônia, Áustria e Itália, berço do fenômeno, a ascensão de políticos populistas de extrema direita - com pendores nacionalistas e xenófobos - tem suscitado calorosas discussões sobre a conveniência ou não de se usar a palavra.

O historiador Emilio Gentile é considerado na Itália o maior especialista vivo sobre o assunto. Autor de inúmeros livros sobre o período fascista, muitos deles adotados nas escolas italianas, ele afirma que utilizar o termo, como se tornou comum recentemente, é uma forma de confundir as ideias e não observar um fenômeno que, na verdade, tem a ver com a crise da democracia.

"A democracia não está em risco por causa de um fascismo que não existe. Hoje, o perigo é a democracia que se suicida", disse à BBC News Brasil. "O que há de novo, em todo o mundo, é um novo poder de direita nacionalista e xenófobo. É o que Orbán (Viktor Orbán, primeiro-ministro da Hungria, um dos expoentes desse movimento na Europa) classificou de política nacionalista democrática iliberal."

De acordo com Gentile, há muitos movimentos políticos - na Europa e em outros lugares do mundo - que se referem à experiência fascista e utilizam seus símbolos, mas de uma maneira muito "idealizada e imaginária".

O fascismo foi criado por Benito Mussolini - um ex-socialista - há quase cem anos. Originário da palavra latina "fascio littorio", um conjunto de galhos amarrados a um machado, símbolo do poder de punição dos magistrados na Roma Antiga, o experimento nasceu oficialmente em 23 de março de 1919, quando Mussolini fundou em Milão o grupo "Fasci di Combattimento", que reunia ex-combatentes da Primeira Guerra Mundial (1914-18).

Com a Itália imersa no caos - à beira de uma guerra civil, com crise política, econômica e social, num momento em que o poder fugiu do controle do Estado -, e à sombra da revolução russa de 1917 (temia-se que o comunismo chegasse também no país), o grupo fundado por Mussolini cresceu rapidamente.

Ainda em 1919, ocorreram ataques de brigadas fascistas - que depois se tornariam efetivamente milícias paramilitares - contra políticos de esquerda, judeus, homossexuais e órgãos da imprensa. Eles ficariam conhecidos como os "camisas negras".

No final de 1921, nasceu o Partido Nacional Fascista (PNF), cujo símbolo era exatamente o "fascio littorio". Menos de um ano depois, Mussolini assume o poder. Ele fortaleceu sua influência na Itália angariando o apoio de industriais, empresários e do Vaticano, e tornou-se referência para regimes autoritários mundo afora - Francisco Franco na Espanha, António Salazar em Portugal e, sobretudo, Adolf Hitler na Alemanha (que por muito tempo manteve um busto do Duce italiano em seu escritório) tiveram em Mussolini e no seu regime uma grande fonte de inspiração.

Regime totalitário baseado num partido único, a característica fundamental do fascismo foi a militarização da política, que era tratada como uma experiência de guerra: além do projeto de expansão imperial, com a supremacia fascista imposta no Estado e na sociedade, o regime tratava os adversários como inimigos que deveriam ser eliminados. No mês passado, a Itália lembrou os 80 anos da chamada lei racial, aprovada contra os judeus e que estava em consonância ao regime nazista de Hitler.

"O fascismo sempre negou a soberania popular, enquanto o nacionalismo populista de hoje reivindica o sucesso eleitoral. Esse políticos de agora se dizem representantes do povo, pois foram eleitos pela maioria. Isso o fascismo nunca fez", comenta Emilio Gentile.

Raízes fascistas

Para o sociólogo italiano Domenico de Masi, que conhece o Brasil há muitos anos, se não é possível falar num fascismo histórico como o implementado na Itália no século passado, não há dúvidas, por outro lado, de que Jair Bolsonaro (PSL) é um político de inspiração fascista - o candidato à Presidência disse recentemente num comício no Acre em "metralhar a petralhada". A eliminação física de adversários era exatamente uma das características do regime de Mussolini.

"Ele tem inspiração fascista no que diz respeito à relação do Estado com a economia, entre o poder civil e militar, política e religião. E com base num conceito de autoritarismo, acha que pode resolver problemas complexos com receitas fáceis", diz De Masi.

O sociólogo vê com inquietação a ascensão de governos e políticos com raízes "claramente fascistas". "Bolsonaro é como Salvini (Matteo Salvini, político de direita e vice-premiê italiano hoje). Os dois têm uma visão autoritária da sociedade. Brasil e Itália são sociedades muito distintas, mas vejo os dois muito parecidos", completou.

Salvini, aliado de Steve Bannon, ex-estrategista de Donald Trump que já se reuniu com um dos filhos de Bolsonaro, declarou recentemente no Twitter torcer pela eleição do ex-capitão no Brasil.

Domenico de Masi ressalta que, enquanto na Europa o que alimenta esse tipo de discurso é a imigração (e que tem, na Itália, o apoio das classes média e média-baixa), no Brasil o fenômeno é estimulado pelo ódio ao ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva e ao Partido dos Trabalhadores. "No caso brasileiro, o cidadão pobre do Nordeste é mais inteligente quanto ao perigo de Bolsonaro do que os ricos de São Paulo, que apoiam o candidato".

Como o colega Emilio Gentile, o historiador Eugenio di Rienzo, professor de História Contemporânea da Universidade Sapienza, em Roma, afirma que o fascismo é um regime que nasceu e morreu no século passado - em 1945, quando Mussolini foi assassinado em Milão.
"Não se pode fazer uma analogia entre aquele fenômeno e outro. O fascismo não se reproduz mais, é preciso cuidado com o uso da palavra, pois acaba provocando desinformação", disse. "Um racista não é sempre um fascista. O governo de (Recep Tayyip) Erdogan na Turquia é autoritário, mas não fascista."

Di Rienzo reconhece que há muitos nostálgicos do fascismo na Itália, assim como do nazismo na Alemanha, mas para ele o processo atual (na Europa e nos Estados Unidos de Trump) não é uma "repetição do passado": "Há algumas semelhanças, mas os processos são muito diferentes. A analogia, muitas vezes, tem o propósito de propaganda".

Emilio Gentile concorda. "Na verdade, faz-se propaganda de um fascismo que parece eterno, mas ao menos na Europa é um fenômeno novo que se relaciona à crise da democracia, ao medo da globalização e dos movimentos imigratórios que poderiam sufocar a coletividade nacional. Mexe com a imaginação das pessoas, mas não se trata de um perigo real."

Gentile lembra que o sucesso de Bolsonaro no Brasil tem a ver com uma tradição latino-americana da participação dos militares na política, vistos como atores da "ordem e da competência", o que não acontece nos países europeus.

Madeleine Albright, ex-secretária de Estado dos Estados Unidos, país onde chegou nos anos 1940 após sua família fugir do nazi-fascismo na Europa, publicou recentemente o livro Fascismo: Um Alerta, em que discute o tema e as formas atuais de transmutação do que ela chama de "vírus do autoritarismo". "Definir fascismo é difícil. Primeiro, não acho que fascismo seja uma ideologia. É um método, um sistema", disse Albright recentemente numa entrevista.

O certo é que o debate sobre o que é fascismo e em quais situações se deve utilizar o conceito é tão antigo quanto o próprio regime.

Numa coluna para o jornal inglês Tribune, em março de 1944, o escritor e jornalista George Orwell escreveu - o artigo intitulava-se "O que é fascismo?" - que todo aquele que usa indiscriminadamente a palavra fascismo está agregando a ela um significado emocional. "Por fascismo, eles estão se referindo, de maneira grosseira, a algo cruel, inescrupuloso, arrogante, obscurantista."

Autor de livros clássicos sobre o totalitarismo (como 1984 e A Revolução dos Bichos), Orwell recomendava: "Tudo que se pode fazer no momento é usar a palavra com certa medida de circunspeção e não, como usualmente se faz, degradá-la ao nível de um palavrão".


sexta-feira, 28 de setembro de 2018

Dostoiévski: se Deus Não existe tudo é permitido?


Como acontece também com o feio, o mal é uma das faces da desordem do mundo e da vida. Ambos são privações, são chagas do ser. Isto não importa em minimizar a importância, a poderosa presença do mal e do feio no universo da realidade e, consequentemente, no da arte.

As pessoas que julgam antiquada qualquer referência à moral, normalmente se envergonham de usar os critérios de bem e mal em qualquer julgamento, no estético em particular. Na minha época de juventude passei, como todo mundo, por uma fase em que julguei ter me desvencilhado de Deus e dos conceitos de bem e mal. Até o dia em que, lendo Dostoiévski, encontrei uma frase de Ivan Karamazov, que dizia:

“Se Deus não existe, tudo é permitido”. Descobri, na mesma hora, que as normas morais ou tinham um fundamento divino, absoluto, ou não tinham qualquer validade, porque ficariam dependendo das opiniões e paixões de cada um.

Entretanto, como tudo o que o personagem de Dostoievski dizia, a frase de Ivan não continha nem uma afirmação nem uma negação: lançava somente uma dúvida; uma ambígua dúvida da qual Sartre viria a fugir, afirmando: “Deus não existe, e, portanto, tudo é permitido”. Eu, porém, apesar da minha extrema juventude, tirei da frase de Ivan a consequência contrária: “Vejo que nem tudo é permitido; então, Deus pode existir”. E, daí por diante, procurei ajustar minha vida e minha arte pela convicção a que chegara.

É por isso que sempre considerei irresponsáveis e mal formulados tanto o princípio amoral estabelecido por Sartre quanto o lema leviano e tolo que os tropicalistas herdaram do movimento parisiense de 68: “É proibido proibir”.
E certa vez, em debate realizado no Recife, indaguei, de um seguidor do lema, em que se fundamentava tal “proibição de proibir”. Ele respondeu que era “numa ética libertária do prazer”.

Aí, coloquei, para ele, a seguinte hipótese: “Digamos, então, que um sujeito saia por aí atirando em travestis e homossexuais, como tem acontecido. Se ele alegar que age assim por sentir prazer na prática de tal crime, deve lhe ser permitido continuar, para não ferir a norma de que é proibido proibir?

Ou é melhor chegar à conclusão de que, pelo contrário, existem casos em que é permitido, e até obrigatório, proibir?”
E, como não obtive resposta satisfatória, cheguei mais uma vez à conclusão de que Hegel tinha razão ao considerar a arte, a religião e a filosofia como etapas no caminho do ser humano em direção a Deus, fundamento de qualquer norma moral que, por não depender do arbítrio individual, não se veja obrigada a considerar legítima até a realidade monstruosa do crime.

Mas a verdade é: o maior problema não é a existência de Deus, e sim, os homens admitirem sua responsabilidade diante de seus atos. Nietzsche diz que cada um tem que escolher quantas verdades consegue suportar. Você precisa saber viver eticamente em sociedade, acreditando ou não em Deus. Ser ético, respeitar a lei para uma boa convivência, respeitar o espaço alheio é o nosso dever como cidadão.(grifo nosso). Deus/Deuses, deve ser crença pessoal, e cada um deve decidir por si só se acredita ou não.

Texto original de Ariano Suassuna, publicado São Paulo, Terça-feira, 28 de Setembro de 1999.

segunda-feira, 17 de setembro de 2018

El hábito que te ayuda a mejorar tu futuro en treinta segundos

Después de cada reunión o clase o cualquier experiencia interesante, anota brevemente tus conclusiones

PILAR JERICÓ 17/09/2018 – EL PAÍS

Si queremos tomar mejores decisiones, necesitaremos aprender cosas nuevas. Eso no pasa solo por leer libros, asistir a clases o tomar notas como un loco, porque la experiencia demuestra que, pasado un tiempo, la información se evapora como por arte de magia. Lo que necesitamos es vivir experiencias de aprendizaje, recordarlas y trabajarlas para que se conviertan en buenos criterios. Pues bien, existe un pequeño truco muy sencillo, de tan solo treinta segundos, que nos ayuda a conseguirlo: después de cada reunión o clase o cualquier experiencia interesante, debemos anotar brevemente nuestras conclusiones. No se trata de recoger los principales puntos tratados ni un resumen de lo vivido, porque seguramente se nos olvidará. Hemos de escribir nuestras reflexiones y “en caliente”, sin esperar a llegar a casa. Y el motivo de hacerlo es que funcionamos con dos tipos de memoria: la de trabajo y la de largo plazo.

La memoria de trabajo es la que se activa conscientemente cuando hacemos algo. Está ubicada en la corteza prefrontal y es capaz de contener cuatro fragmentos de información al mismo tiempo (antes se pensaba que eran siete, pero parece que no somos tan habilidosos). Solo una parte de lo que entra en nuestra memoria de trabajo somos capaces de llevarla a la del largo plazo, que almacena recuerdos e informaciones durante años. Pues bien, lo que ayuda a que una información permanezca en el tiempo es trabajarla de manera consciente, seleccionando lo esencial y repasando las conclusiones de vez en cuando. Dichas conclusiones son piezas de información (o chunks, como se dice en inglés en la jerga de la neurociencia) y que actúan como ingredientes para elaborar buenas decisiones futuras. Así al menos lo han demostrado personas brillantes que he tenido la suerte de conocer.

Anxo Pérez es un empresario gallego con una gran trayectoria, que habla nueve idiomas y es capaz de tocar nueve instrumentos musicales. Comenzó con los idiomas extranjeros cuando tenía 16 años. Tiene varios libros sobre su éxito, pero una de las claves me la contó en persona. Cuando hace la inmersión en un nuevo idioma, tiene una libreta en la que anota solo y exclusivamente las palabras que cree que son esenciales. No se despega de ella durante su proceso de aprendizaje y diariamente, la repasa. Esto le obliga a descartar, a focalizarse en las piezas de información clave y a conseguir hablar idiomas tan dispares como el inglés, el chino o el ruso.

Otra persona muy brillante en los negocios que conocí, cada vez que se reunía terminaba la conversación con una pregunta: ¿qué hemos aprendido hoy de este encuentro? Los asistentes reflexionábamos sobre lo conversado y él, además, lo anotaba en una pequeña libreta. Por eso, algo que podemos hacer en la educación de nuestros hijos es preguntar diariamente qué han aprendido (y, de paso, qué agradecen de lo vivido). Esto les ayudará a entrenar la mente, a relativizar los errores y a comprender que todo puede ser una oportunidad para aprender y superarse.

En definitiva, el hábito de los 30 segundos no consiste en tomar notas y notas, sino en pensar qué es lo nuclear de las experiencias vividas, apuntarlas y repasarlas. Es preferible hacerlo siempre en un mismo soporte, sea un cuaderno o en alguna aplicación del móvil. Lo que se prefiera. Se ha de hacer “en caliente” y consultarlo en el tiempo. Y si se practica con regularidad, se conseguirá que nuestra mente tenga a mano las piezas de aprendizaje de experiencias pasadas para tomar mejores decisiones.

quarta-feira, 5 de setembro de 2018

Na linguagem do povo


Aqueles que se organizam para a defesa da democracia e dos direitos que estão sendo suprimidos não encontram uma linguagem capaz de sensibilizar a maioria do povo e são ignorados pelos grandes meios de comunicação
As eleições deste ano buscam sensibilizar um eleitorado no qual 49% dos que têm mais de 25 anos ainda não completaram o ciclo do Ensino Fundamental (IBGE); no qual 95 milhões de brasileiros têm renda de até R$ 14 por dia (46%) e 41 milhões, renda entre R$ 14 e R$ 21 por dia (20%); no qual 13,7 milhões de desempregados se somam aos milhões que perderam as esperanças de encontrar uma vaga.

Buscar mantê-los na ignorância, doutriná-los por meio da televisão, controlá-los pela violência parece ser a alternativa adotada pelos donos do poder para tentar submetê-los à sua vontade. Segundo eles, as questões sociais não cabem no orçamento público e os pobres têm de ficar no seu lugar.

O ciclo de eleições da primeira década do século XXI na América Latina mostrou que os pobres não são ignorantes, não estão sujeitos a todo tipo de manipulações e não querem ficar no lugar subalterno destinado a eles pelas elites. Eles querem superar o fosso da desigualdade.

As manifestações populares dizem hoje que eles também não querem as políticas de austeridade que lhes são impostas para garantir os ganhos do 1% mais rico. Mas, na atualidade, uma parte desses mesmos pobres pende para defender seus algozes, iludida por uma santa campanha contra a corrupção que é extremamente seletiva e se concentra em atacar o PT, sobretudo Lula, que lidera com folga todas as pesquisas eleitorais.

O golpe de 2016, que derrubou a presidenta Dilma, os péssimos resultados do governo Temer, a espoliação das maiorias promovida por iniciativas de entidades empresariais como a Fiesp e a CNI (especialmente a reforma trabalhista e a Emenda Constitucional n. 95, que congela por vinte anos os gastos sociais), o desrespeito aos direitos consagrados em nossa Constituição, tudo isso gera o descrédito com a política e com os políticos, colocando perigosamente todos no mesmo saco.
Para estudiosos dos processos eleitorais, a abstenção, somada aos votos brancos e nulos, pode superar os 40% do eleitorado nestas eleições 1, sinal de que esse sistema político já não dá conta de processar os conflitos de interesse em nossa sociedade. Some-se a isso o impedimento legal, que contradiz a Constituição da República, de um candidato com mais de 39% da preferência eleitoral, e temos uma situação inédita. 2

Nesse cenário, o conjunto dos partidos da direita abraça um programa único: o da implantação do ultraliberalismo econômico. Todos defendem o corte nas políticas sociais, o rebaixamento dos salários, a precarização do trabalho, a violência como solução para a criminalidade, as privatizações, entre outras coisas.

E encobrem seus propósitos com discursos em prol de uma falsa retomada do desenvolvimento e de um Estado mais eficiente, como se não tivéssemos um registro histórico de que a desigualdade avança com o baixo crescimento da economia e a extinção do Estado social.

Já aqueles que se organizam para a defesa da democracia e dos direitos que estão sendo suprimidos não encontram uma linguagem capaz de sensibilizar a maioria do povo e são ignorados pelos grandes meios de comunicação.

O que significa, para aqueles que suam a camisa no dia a dia para garantir seu sustento e o de sua família, a discussão sobre desenvolvimento sustentável, taxa de câmbio, juros, reforma tributária etc.?

Buscar o engajamento da população em um processo eleitoral significa mobilizar suas expectativas e demandas e estabelecer compromissos que venham a abordar os problemas do cotidiano e propor como enfrentá-los.

O sucesso da campanha de Bernie Sanders para a presidência dos Estados Unidos se deveu à sua linguagem clara e direta e ao seu compromisso com os interesses das maiorias. Sua plataforma tinha como carro-chefe dobrar o salário mínimo e garantir educação pública, gratuita e de qualidade, em todos os níveis.

Tais propostas atendem a todos. Embora não tenha ganho a disputa pela candidatura do Partido Democrata, Sanders conseguiu encantar uma parcela importante do eleitorado, especialmente a juventude.

Forma e conteúdo se combinam numa estratégia eleitoral. As propostas claras e objetivas precisam ser apresentadas na linguagem do povo. E aqui está um desafio para as organizações de esquerda, melhor dizendo, para as organizações que defendem a democracia e os direitos humanos, o que abarca um arco mais amplo de organizações, seja do sistema político, seja da sociedade civil.

Mas se falar a linguagem do povo já é um passo gigantesco de aproximação com as maiorias, é importante lembrar que a ação e as identidades políticas se constroem graças aos coletivos que se mobilizam e, assim, criam seus afetos políticos 3.

Casos recentes exemplares foram as caravanas promovidas por Lula pelo país e os comícios realizados ao longo da caravana; as marchas e ocupações do MST; a Marcha das Mulheres Negras; as inúmeras manifestações e passeatas em defesa de direitos; os acampamentos do Levante Popular da Juventude.

Para as grandes maiorias empobrecidas, o que interessa são suas condições de vida e a possibilidade de sonhar com uma vida melhor. Garantir seu emprego e seus direitos trabalhistas; aumentar o salário mínimo; garantir saúde e educação pública, gratuita e de qualidade para todos; garantir a qualidade de vida dos aposentados pela via da Previdência; baixar o preço do botijão de gás.

Esses são alguns elementos centrais para atender e mobilizar as maiorias. Tudo ao contrário do que reza a cartilha da austeridade e do liberalismo arcaico preconizada no programa único da direita.

*Silvio Caccia Bava é editor-chefe do Le Monde Diplomatique Brasil

1 Lejeune Mirhan, sociólogo, escritor, pesquisador, professor e analista internacional. Presidiu o Sindicato dos Sociólogos do Estado de São Paulo e a Federação Nacional dos Sociólogos.

2 Pesquisa Datafolha, divulgada em 22 ago. 2018.

3 Antonio Negri e Michael Hardt, Declaração: isto não é um manifesto, N-1 Edições, São Paulo, 2014, p.31

sábado, 18 de agosto de 2018

Por onde andam as pessoas interessantes?

Larissa Dias - Provocações Filosóficas

Sinto falta de pessoas que atraem através de uma simples conversa. Pessoas que mudam nosso dia em questão de segundos. Sinto falta das conversas recheadas de leveza e simplicidade. Daquelas que perdemos a noção do tempo de tão boa que está. Sinto falta de sentar em um barzinho qualquer e conversar como se não houvesse amanhã.

Pra quê se preocupar tanto com selfie? Deixa pra registrar depois. Permita-se me atrair com um simples sorriso, daqueles que deixam gostinho de “quero mais.”
Conta-me suas alegrias, tristezas, faça-me rir. Mas por favor, guarde o celular. Celular a gente usa quando tá longe, hoje você tá pertinho. Não seja só corpo, seja alma também.

Sim, pode rir. Ria como se ninguém estivesse olhando. Somos eu, você e nossa prosa gostosa. Deixe que pensem que somos loucos. Um pouquinho de loucura faz bem.

Meu coração carece de pessoas espontâneas. Daquelas que fazem o mundo girar, bem devagar.

Conte-me sobre seus amores antigos, seus hobbies favoritos, qualquer coisa, mas permita-se um papo cabeça, desses que a gente sabe que tem que ir embora, mas faz questão de ficar mais um pouco.

Sinto falta de pessoas interessantes. Daquelas que o santo bate, e bate forte. Pessoas lindas por dentro, e por fora. Pessoas que carregam e si luz, e compartilham comigo, com você e com o mundo.

Por onde andam as pessoas interessantes? Daquelas que nos arrancam um riso fácil, e não medem esforços para nos verem felizes.

A gente tá tão perto, e ao mesmo tempo, tão longe. A tecnologia é boa, mas o belo a gente só enxerga quando se desconecta do virtual, e passa a viver o real.
Depois você compartilha a foto com seus amigos.

Vamos aproveitar o agora. O amanhã pode nem chegar.

Por Larissa Dias - https://provocacoesfilosoficas.com

domingo, 12 de agosto de 2018

COSTA RICA | Unas hormigas crean un largo puente con sus cuerpos para ll...




Un agente forestal del Parque Nacional de Guanacaste, en Costa Rica, capturó el momento en el que estas hormigas crean, con sus cuerpos, el puente
Julio Díaz Orias es el agente forestal que grabó este vídeo en el área natural protegida del Parque Nacional de Guanacaste, en Costa Rica. En él, se ve cómo miles de hormigas legionarias, conocidas también como hormigas militares o marabunta, unieron sus cuerpos para crear un puente colgante que les permitiera invadir y saquear un nido de avispas. Es una práctica bastante habitual, según los expertos porque este tipo de hormigas suelen recurrir a técnicas agresivas cuando necesitan recolectar alimentos. También, está demostrado que, cuando ocurren este tipo de ataques, las avispas suelen escapar mientras que las hormigas no se van hasta que saquean por completo el panal.

quarta-feira, 13 de dezembro de 2017

“As redes sociais estão dilacerando a sociedade”, diz um ex-executivo do Facebook Chamath Palihapitiya lamenta ter participado da criação de ferramentas que destroem o tecido social

Um ex-alto executivo do Facebook fez um mea culpa por sua contribuição para o desenvolvimento de ferramentas que, em sua opinião, “estão dilacerando o tecido social”. Chamath Palihapitiya, que trabalhou na empresa de Mark Zuckerberg de 2007 a 2011, da qual chegou a ser vice-presidente de crescimento de usuários, acredita que “os ciclos de retroalimentação de curto prazo impulsionados pela dopamina que criamos estão destruindo o funcionamento da sociedade. Sem discursos civis, sem cooperação, com desinformação, com falsidade”.

Palihapitiya fez essas declarações sobre o vício em redes sociais e seus efeitos em um fórum da Escola de Negócios de Stanford no dia 10 de novembro, mas o site de tecnologia The Verge as publicou na segunda-feira e, através dele, jornais como o The Guardian. Palihapitiya — que trabalhou para aumentar o número de pessoas que usam as redes sociais — recomendou ao público presente no fórum que tomasse um “descanso” no uso delas.

Esclareceu que não falava apenas dos Estados Unidos e das campanhas de intoxicação russas no Facebook. “É um problema global, está corroendo as bases fundamentais de como as pessoas se comportam consigo mesmas e com as outras”, enfatizou, acrescentando que sente “uma grande culpa” por ter trabalhado no Facebook. Falou sobre como as interações humanas estão sendo limitadas a corações e polegares para cima e como as redes sociais levaram a uma grave falta de “discurso civil”, à desinformação e à falsidade.

Na palestra, Palihapitiya — agora fundador e CEO da Social Capital, com a qual financia empresas de setores como saúde e educação — declarou ser uma espécie de objetor de consciência do uso de redes sociais e anunciou que quer usar o dinheiro que ganhou no Facebook para fazer o bem no mundo. “Não posso controlar [o Facebook], mas posso controlar minha decisão, que é não usar essa merda. Também posso controlar as decisões dos meus filhos, que não podem usar essa merda”, disse, esclarecendo que não saiu completamente das redes sociais, mas que tenta usá-las o mínimo possível.
O ex-vice-presidente do Facebook alertou que os comportamentos das pessoas estão sendo programados sem que elas percebam. “Agora você tem que decidir o quanto vai renunciar”, acrescentou. Palihapitiya fez referência ao que aconteceu no estado indiano de Jharkhand em maio, quando mensagens falsas de WhatsApp sobre a presença de supostos sequestradores de crianças acabaram com o linchamento de sete pessoas inocentes. “Estamos enfrentando isso”, criticou Palihapitiya, acrescentando que esse caso “levado ao extremo” implica que criminosos “podem manipular grandes grupos de pessoas para que façam o que eles querem”.

Mas Palihapitiya não criticou apenas os efeitos das redes na maneira pela qual a sociedade funciona, mas todo o sistema de funcionamento de Silicon Valley. Segundo ele, os investidores injetam dinheiro em “empresas estúpidas, inúteis e idiotas”, em vez de abordar problemas reais como mudança climática e doenças curáveis.


As críticas de Palihapitiya às redes se juntam às do primeiro presidente do Facebook, Sean Parker, que criticou a forma como a empresa “explora uma vulnerabilidade da psicologia humana” criando um “ciclo de retroalimentação de validação social”. Além disso, um ex-gerente de produto da empresa, Antonio García-Martínez, acusou o Facebook de mentir sobre sua capacidade de influenciar as pessoas em função dos dados que coleta sobre elas e escreveu um livro, Chaos Monkeys, sobre seu trabalho na empresa. No último ano vem crescendo a preocupação com o poder do Facebook, seu papel nas eleições norte-americanas e sua capacidade de amplificar notícias falsas.

Fonte: EL PAÍS

segunda-feira, 10 de julho de 2017

Quênia um mundo de muros - Somália as barreiras que nos dividem


Cerca erguida entre dois dos países mais pobres do mundo para tentar frear o terrorismo barra famílias assombradas por seca, doenças e um Estado falido

Noor Addow, 45, suas duas esposas e dez filhos andaram durante 17 dias. Fugindo da seca, da fome, do terrorismo e da epidemia de cólera na Somália, levavam apenas a roupa do corpo. As crianças, algumas descalças, outras com chinelos, tinham os pés cobertos de bolhas e de feridas.

Toda vez que passavam por um vilarejo, paravam na mesquita e mendigavam comida. Quando a água de suas vasilhas acabava, enganavam a sede chupando raízes que achavam no caminho. À noite, dormiam no mato, com medo dos leões e das hienas.

No 14º dia, Fatma, 19, a esposa mais nova de Noor, entrou em trabalho de parto.

Estava muito fraca. No vilarejo onde viviam na Somália, primeiro a represa secou, depois a plantação de milho morreu e, por fim, foram-se as cabras. Havia muitos meses que ninguém comia direito.

Fatma deu à luz embaixo de uma árvore. Eram gêmeos. Osman morreu no meio da noite, nos braços do pai. Khadija morreu de manhã, no colo da mãe. Não tiveram tempo para chorar. “Precisamos continuar andando, senão vamos perder mais filhos”, disse Noor.

Barwago, uma das esposas de Noor Addow, segura a filha Salado, 2, em
Dadaab, no Quênia – o maior campo de refugiados do mundo
(Lalo de Almeida/Folhapress)
Caminharam mais três dias e chegaram a Dadaab, no Quênia - o maior campo de refugiados do mundo, onde vivem 250 mil pessoas, na maioria somalis.

Os Addow não sabiam, mas não eram bem-vindos.

Um ano antes, o governo do Quênia anunciara que fecharia Dadaab. Segundo o presidente, Uhuru Kenyatta, o campo tinha se transformado em um viveiro de terroristas do Al Shabaab - uma facção extremista islâmica ligada à Al Qaeda– e de lá haviam saído os extremistas que mataram 147 pessoas no ataque à universidade de Garissa, em 2 de abril de 2015.

O governo passou a fazer repatriação voluntária dos refugiados, apesar da seca, do cólera e da milícia terrorista ainda estar em boa parte do território somali. Mais ou menos na mesma época, o Quênia deixou de dar status de refugiados aos somalis que cruzam a fronteira. “Anteriormente, eles recebiam automaticamente o status de refugiados, todo mundo sabia que não havia paz na Somália e que eles não vinham para cá a turismo”, diz Jean Bosco Rushatsi, chefe de operações do Alto Comissariado das Nações Unidas para Refugiados (Acnur) nos campos de Dadaab.

“Depois da decisão do governo de fechar os campos, ninguém mais recebeu esse status.”
Sem isso, os somalis não têm mais perspectiva de, um dia, serem reassentados em um país rico como Canadá, Austrália ou Estados Unidos.

E o pior: por não serem considerados refugiados, os somalis que chegaram em Dadaab nos últimos dois anos não recebem o pacote de assentamento, que inclui um terreno e materiais para construírem suas barracas.

Nem ganham o “ration card”, o vale-ração que dá direito a uma porção quinzenal de cereais, farinha, óleo, açúcar, sal e uma quantia para compra de vegetais e frutas.

Sem a ração quinzenal, a família de Noor tem sobrevivido à base de folhas fervidas desde que chegou, há pouco mais de um mês. Todos os dias, a filha mais velha recolhe as folhas no mato e ferve com água numa panela até que virem uma papa verde viscosa.

“É salgadinho, o gosto não é ruim”, diz Abay, a filha de 20 anos.

Quando chegou a Dadaab, Noor achou ter tirado a sorte grande. Ele encontrou um terreno com duas tendas cujos ocupantes acabavam de ser repatriados para a Somália.


Acima, a somali Subam Ali (de azul), 36, segura criança próximo 
à sua tenda em Dadaab, no Quênia; abaixo, vista aérea do 
maior campo de refugiados do mundo (Lalo de Almeida/Folhapress)
A família de dez se dividiu nas manyattas improvisadas, cujas paredes eram feitas com galhos secos de acácia, amarrados uns nos outros com tiras de saco de lixo, cobertas por lona doada por organizações humanitárias e papelão.

O mobiliário se restringia à esteira no chão. Dentro das tendas, morava um enxame inimaginável de moscas. No canto, ficava uma latrina construída por uma ONG.



Ao redor do terreno, uma cerca feita com galhos secos de acácia, cheios de espinhos, e uma infinidade de roupas velhas e trapos enroscados. As roupas velhas funcionam como espantalhos para proteger as casas das hienas. Sorrateiros, os animais rondam durante a noite e matam os bodes. Às vezes, matam os bebês.

Noor ficou feliz com a moradia herdada, mas logo descobriu que não teria direito ao vale-ração. Por um mês, a família viveu de alimentos doados por vizinhos e folhas fervidas. A maioria dos somalis é muçulmana e segue à risca os ensinamentos de Maomé de ajuda aos pobres.

Vista aérea de cerca que está sendo construída pelo governo queniano na
fronteira com a Somália; até agora, pouco mais de 5 km foram finalizados
(Lalo de Almeida/Folhapress)
Até que ele recebeu um token -um jeito que o Acnur achou de dar ao menos um pouco de comida às famílias mais necessitadas que não tinham o status de refugiados.

Noor se preparava, animado, para acordar às 4h e esperar na fila quilométrica para os armazéns mantidos pelo Programa Mundial de Alimentação. Sairia de lá com um pouco de feijão e milho.

Apesar de tudo isso, Dadaab ainda é melhor que a Somália para os Addow.

“Aqui ao menos tem água”, dizia Habiba, a filha de 13 anos, empurrando um carrinho de mão com algumas vasilhas. Eles também têm acesso a assistência médica. Salado, a filha de dois anos, está com malária e acabara de voltar do hospital. A menina franzina tem braços finos e barriga protuberante, marcas da desnutrição crônica.
  







Crianças posam para foto no vilarejo BP1, próximo à cidade queniana de
Mandera,  que faz fronteira com a Somália e onde está sendo construída
cerca (Lalo de Almeida/Folhapress)
No Quênia, os refugiados não têm autorização para trabalhar, nem para sair dos campos. Vivem de bicos.

“Minha mulher passou o dia lavando roupa para fora e ganhou um saco de arroz. Não faço nada senão esperar pelo food token”, diz Noor.

Ele diz que gostaria muito de ir para a “América”, onde há muitos somalis. Informado de que o atual presidente americano, Donald Trump, tem dificultado a entrada de refugiados, franze a testa. “Não sabia disso não.”

Noor tampouco sabia que o governo queniano está fechando os campos de refugiados.
Noor tampouco sabia que o governo queniano está fechando os campos de refugiados. “A gente acabou de chegar. Se nos mandarem voltar para a Somália, não sei o que faremos. Somos pastores e agricultores, não podemos voltar para o mato seco.”

Desde 2014, o Quênia fez a repatriação voluntária de 75 mil somalis que estavam em Dadaab. Dois dos cinco campos do complexo já fecharam.

Segundo a ONU, 6,2 milhões de pessoas na Somália precisam de ajuda humanitária atualmente. Isso corresponde a quase a metade da população. Na última grande fome, em 2011, morreram 260 mil pessoas de inanição. Muitas estão em perigo novamente.

“Eles vão fechar os campos e mandar as pessoas de volta para um país onde não existe nem atendimento médico nem escola, e há uma epidemia de cólera”, diz Liesbeth Aelbrecht, chefe da missão dos Médicos sem Fronteiras no Quênia.

A vida dos refugiados vai ficar pior ainda.
O governo queniano está construindo uma cerca de 700 km na fronteira com a Somália para restringir a entrada dos somalis. O objetivo é frear atentados terroristas da milícia islâmica Al Shabaab.

A funcionária pública queniana Saadia Kullow, 29, festeja a construção da cerca. Ela mora em Mandera, cidade de 150 mil habitantes que fica na tríplice fronteira entre Quênia, Etiópia e Somália.

A funcionária pública queniana Saadia Kullow (à dir.), 29, ao lado da filha 
Asia, 6; elas moram em Mandera, na tríplice fronteira entre Quênia, Etiópia e 
Somália (Lalo de Almeida/Folhapress)
Mandera vive sob estado de sítio há meses por causa dos ataques do Al Shabaab. Vigora um toque de recolher das 19h às 06h —quem sai na rua nesse horário é preso.

Estrangeiros são proibidos de entrar na cidade por causa da falta de segurança.

Representantes do governo e visitantes só andam acompanhados de carros com seguranças armados com metralhadoras. O último atentado foi no fim de maio. Uma bomba contra o comboio de carros onde estava o governador do condado matou cinco seguranças.

Saadia, que mora em Mandera desde que nasceu, já testemunhou cinco atentados. No último, jogaram bombas a poucos metros da casa dela. Até hoje, toda vez que passa um caminhão na rua ou há algum barulho mais alto, seu filho de dois anos e meio acorda gritando: “Mamãe, mamãe, bomba!”

Crianças se refrescam no vilarejo BP1, que fica próximo a Mandera, cidade
queniana que faz fronteira com a Etiópia e Somália (Lalo de Almeida/Folhapress)
“Sempre tem tensão, nunca sabemos quando eles vão atacar. Mas eles vão. Por isso vai ser ótimo esse muro.”

Hoje, a fronteira é porosa, e os traficantes de armas, contrabandistas de açúcar e extremistas se aproveitam.

Centenas de pessoas cruzam da Somália para o Quênia todos os dias para trabalhar, ver parentes, buscar pastos mais verdes para os animais. Se dão azar de encontrar um policial no caminho, os somalis sabem que basta pagar propina de uns 50 xelins quenianos (cerca de R$ 1,65) para passar.

As obras da cerca começaram em 2014, mas, por ora apenas 5,3 km foram construídos.
Mesmo isso já atrapalha.

No povoado de BP1 (de Border Point 1, por ser o primeiro ponto desta que é uma das mais voláteis fronteiras do mundo), os pastores de cabras não podem mais atravessar facilmente para a Somália em busca de pastos verdes, cada vez mais raros.

A maioria das crianças somalis estuda no Quênia, porque não há muitas escolas funcionando na Somália. Antes, bastava cruzar a fronteira. Agora, elas precisam andar 12 quilômetros na ida e 12 na volta para contornar a cerca e chegar à escola.

“Esta fronteira é artificial, nossa comunidade é uma só: mesma língua, mesmo povo, mesma religião”, diz o chefe da aldeia BP1, Mohammad Salat. No norte do Quênia, a população é etnicamente somali e é muçulmana, ao contrário da maioria dos quenianos, que é cristã. Até 1925, essa área era parte da região somali de Jubaland.

Segundo Fredrick Shisia, comissário do condado de Mandera, o propósito da cerca não é dividir somalis e quenianos, é evitar a entrada de terroristas. O Al Shabaab costuma atacar cristãos e funcionários do governo, soldados ou policiais quenianos.

Tropas do Quênia estão na Somália desde 2011 combatendo o Al Shabaab.

Shisia admite que a cerca dificultará a entrada dos refugiados somalis. “Mas a Somália está bem mais estável, estamos incentivando os somalis a voltarem para casa, pois ninguém reconstruirá o país se eles não voltarem.”






Abay, 20, filha de Noor Adow, recolhe folhas e cozinha em frente à sua tenda
no campo de refugiados de Dadaab, no Quênia (Lalo de Almeida/Folhapress)


E, de qualquer forma, “esse número enorme de refugiados é um fardo para nossa economia”, diz o comissário. “Se para a Europa é difícil, imagine para a gente?”

Diferentemente da Europa e dos Estados Unidos, onde os governos também ergueram muros para estancar o fluxo de refugiados, o Quênia não é um país rico.

A Somália tem a menor renda per capita do mundo: US$ 400, ou cerca de R$ 1.300, por ano.

No Quênia, a renda é mais de oito vezes a dos somalis. Ainda assim, o país fica em 185º de 230 países. Seus US$ 3.400 anuais por pessoa correspondem a 25% da renda anual per capita brasileira.

Soldado do exército queniano observa área que faz fronteira com a Somália;
cerca separa os dois países (Lalo de Almeida/Folhapress)
No condado de Mandera, a taxa de analfabetismo é de 75%. Não existe estrada asfaltada. Mais de metade das crianças está desnutrida. Há apenas um médico para cada 114 mil habitantes.

“Em vez de criticar o fechamento dos campos e a construção da cerca, a comunidade internacional deveria entender que Dadaab se transformou num covil de terroristas”, diz Harun Kamal, vice-comissário do condado de Garissa, onde fica Dadaab. ” Os países ricos deveriam se oferecer para receber 5 ou 10 mil refugiados somalis.”

Texto: Patricia Campos Mello / Imagens: Lalo de Almeida / Infografia: Marcelo Pliger e Simon Ducroquet/ Edição de vídeo: Victor Parolin /Edição de fotografia: Daigo Oliva / Edição de texto: Luciana Coelho / Pesquisa: Renan Marra / Tratamento de fotografia: Edson Sales / Design e desenvolvimento: Irapuan Campos, Angelo Dias, Rogério Pilker, Rubens Alencar e Thiago Almeida / Coordenação de arte: Kleber Bonjoan e Thea Severino / Coordenação geral: José Henrique Mariante e Roberto Dias / Idealização: Lalo de Almeida e Patricia Campos Mello